miércoles, 8 de noviembre de 2017

FICHA 5


Ficha 5. Primero de bachillerato



“Largo camino a la igualdad”, editorial EL PAÍS.



Pese al voluntarismo de los discursos oficiales sobre los beneficios de la igualdad, la corrección de la brecha de género es tan desesperadamente lenta que de seguir a este ritmo las mujeres tardarán un siglo en lograr la igualdad en participación política, educación o salud, y más de dos en alcanzar la equiparación económica. Esta es la estimación que hace el Foro Económico Mundial, entidad que organiza los foros de Davos, y eso suponiendo que no se produzcan retrocesos, cosa que no es segura. El propio informe constata que en algunos ámbitos, como los económicos, la brecha ha aumentado.

El grado de igualdad no guarda relación con el nivel de desarrollo. Es paradigmático el caso de EE UU, que ha bajado cuatro puestos y ocupa el lugar 49 de los 144 países analizados. España ha pasado del 29 al 24, pero tampoco podemos estar satisfechos, pues en 2006 estábamos en el 11, lo que da idea de lo inseguro que es el avance. Con un índice del 0,75 estamos mejor que la media (0,68), pero lejos de los países que han alcanzado las mayores cotas de igualdad: Islandia (0,88), Noruega (0,83), Finlandia (0,82), Ruanda (0,82) o Suecia (0,82).

El informe señala que una mayor participación de las mujeres en cargos de representación política mejoraría todos los parámetros de igualdad, pero en esa asignatura tampoco se avanza suficiente. Según datos del Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), tres cuartas partes de los ministros y parlamentarios nacionales y regionales de la UE son hombres, y apenas uno de cada cinco puestos directivos de grandes empresas está ocupado por una mujer. Desaprovechar la formación y la capacidad de la mitad femenina de la población es una injusticia que además atenta contra la racionalidad económica. Si la persuasión no logra que se avance más rápido, habría que probar con otras medidas.



1.- Tema, tesis, resumen.

2.- Ejercicios de la página 163 y 167.

3.- Página 67, enterita.


martes, 7 de noviembre de 2017

Largo camino a la igualdad. Editorial El País

Pese al voluntarismo de los discursos oficiales sobre los beneficios de la igualdad, la corrección de la brecha de género es tan desesperadamente lenta que de seguir a este ritmo las mujeres tardarán un siglo en lograr la igualdad en participación política, educación o salud, y más de dos en alcanzar la equiparación económica. Esta es la estimación que hace el Foro Económico Mundial, entidad que organiza los foros de Davos, y eso suponiendo que no se produzcan retrocesos, cosa que no es segura. El propio informe constata que en algunos ámbitos, como los económicos, la brecha ha aumentado.


El grado de igualdad no guarda relación con el nivel de desarrollo. Es paradigmático el caso de EE UU, que ha bajado cuatro puestos y ocupa el lugar 49 de los 144 países analizados. España ha pasado del 29 al 24, pero tampoco podemos estar satisfechos, pues en 2006 estábamos en el 11, lo que da idea de lo inseguro que es el avance. Con un índice del 0,75 estamos mejor que la media (0,68), pero lejos de los países que han alcanzado las mayores cotas de igualdad: Islandia (0,88), Noruega (0,83), Finlandia (0,82), Ruanda (0,82) o Suecia (0,82).
El informe señala que una mayor participación de las mujeres en cargos de representación política mejoraría todos los parámetros de igualdad, pero en esa asignatura tampoco se avanza suficiente. Según datos del Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), tres cuartas partes de los ministros y parlamentarios nacionales y regionales de la UE son hombres, y apenas uno de cada cinco puestos directivos de grandes empresas está ocupado por una mujer. Desaprovechar la formación y la capacidad de la mitad femenina de la población es una injusticia que además atenta contra la racionalidad económica. Si la persuasión no logra que se avance más rápido, habría que probar con otras medidas.



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martes, 24 de octubre de 2017

Ficha 4.


“Los problemas de los inmigrantes”, Patricio Pron. EL PAÍS. Ficha 4. Primero de bachillerato.

Algún tiempo atrás cierto periódico utilizaba a menudo la rúbrica que encabeza esta columna para sus noticias sobre inmigración, pese a lo cual resultaba y resulta evidente que esos problemas no eran o son sólo de los inmigrantes, sino de toda la sociedad española de la que estos desean (o deberían desear) convertirse en parte, por no mencionar el hecho de que las muertes en las fronteras de personas que han sido expulsadas de sus países son (o deberían ser) un problema de todos nosotros, en tanto congéneres. Al parecer, ni siquiera un país católico como España comprende qué cosa es la piedad y convierte las dificultades de sus inmigrantes en problemas de un otro indeseable y sin rostro.

Un país con un pasado más atroz que España sí parece haberlo entendido. En 2013, en Alemania, cuatro estudiantes crearon el proyecto Cocinar por fuera del plato en el marco del cual un grupo de refugiados confecciona platos de sus países de origen en sus casas para los visitantes y narra sus historias. La iniciativa trasciende la experiencia gastronómica, sin embargo: con la excusa de la degustación de comida de otros países (el único aspecto en el que las sociedades europeas parecen dispuestas a transigir con sus inmigrantes), lo que se cocina en esos encuentros es un contacto directo con ellos que permite ponerle nombres y rostros a las que, de otra forma, sólo son noticias en el periódico, datos y cifras de muertos y desplazados sin historia alguna. Cocinar por fuera del plato pone de manifiesto algo que a menudo olvidamos: que “los problemas de los inmigrantes” son los nuestros, que todos somos uno en un mundo cada vez más pequeño. Quizás España todavía esté a tiempo para comprenderlo.

1.- Tema y tesis del texto. Funciones del lenguaje. Elementos de la comunicación. Estructura.

2.- Ejercicios de la página 51.

3.- Mapa conceptual de la página 52.

4.- Ejercicios 2, 3, 5 y 6, 7, 9, 11, 12, 13.

5.- La página 155.

sábado, 7 de octubre de 2017

Ficha 3.


“El porno como educación sexual”, EL PAIS. 27 de octubre de 2017-

Almudena no olvidará el impacto que sufrió el día que descubrió que su hija de 15 años tenía el pubis totalmente depilado. “Me quedé boquiabierta”, dice esta madre que no quiere dar su apellido. “Me pregunté '¿De dónde ha podido sacar esta idea?'. Dice que lo hace por estética, pero yo creo que lo ha sacado de la pornografía, el único sitio donde se ve como lo más normal del mundo”. A Elena, su hija, no hacerlo le daría vergüenza. “Ellos ven raro que no estemos completamente depiladas”, cuenta ya a solas.

La educación sexual de los menores no vive un buen momento en España. Al contrario que en muchos de nuestros países vecinos, aquí no figura en el currículum escolar. Los expertos la califican de “desastrosa”. “Se deja al criterio de los centros educativos, en muchas comunidades se necesita el consentimiento paterno para que los menores la reciban y la puede impartir cualquiera”, se duele Raquel Hurtado, de la Federación de Planificación Familiar Estatal. A pesar de que cada vez más padres hablan de sexo con sus hijos, la desconexión sigue siendo notable. Los menores tienen acceso a su principal fuente de información sobre el asunto con un simple clic: más de la mitad (el 53,5%) de los adolescentes españoles de entre 14 y 17 años ha visto porno en Internet (el dato, de Protégeles, incluye a chicos y chicas). Entre los 11 y los 12, el 4% reciben contenidos sexuales en sus móviles. Y, mal digerido, el porno provoca nuevos comportamientos que los adultos no entienden. “Nuestros cerebros aprenden”, empieza Juan Madrid, el médico del Centro Joven del Ayuntamiento de Madrid. “Si tú te acostumbras a excitarte viendo determinados vídeos luego condiciona tus preferencias”.

Lo cierto es que los adolescentes mantienen su primera relación sexual a la misma edad media de los últimos años: los 17. Pero los que antes se animan a dar el paso, cada vez son más numerosos. El porcentaje que ha tenido su primera relación sexual antes de los 15 se ha más que duplicado entre 2004 y 2012 pasando del 5,2% al 12,3%, según el último informe de sexualidad del Injuve.

Las adolescentes están acostumbradas a que chicos mayores que ellas las animen a mantener relaciones antes de que les brote el deseo. Patricia es una de ellas. A sus 17 años, esta alumna de un centro privado madrileño perdió la virginidad hace unos meses porque su pareja de entonces le dijo “si no lo hacemos lo vamos a tener que dejar”. “Al final di el paso y ahora que ya no estamos juntos me arrepiento”. A ejemplos como este se refiere Hurtado cuando dice que no le preocupa que los adolescentes tengan relaciones pronto, “si estas son decididas y lo hacen porque les apetece, y no porque hay gente en mi grupo diciendo que lo haga ya”.

Noemí Sánchez es educadora sexual en institutos de Alcalá de Henares (Madrid). “Los chicos ven porno y deducen que su vida sexual va a ser muy parecida”, dice. Ella tiene en cuenta que las nuevas tecnologías, ahora masivas, están plenamente integradas en sus vidas. El 16 de octubre, 35 alumnos de 12 y 13 años del concertado Nuestra Señora de Los Ángeles, en Villaverde (Madrid) escuchan a dos policías del grupo de Participación Ciudadana de la comunidad que les dan una clase de prevención en la que les advierten del peligro de entablar conversación con desconocidos a través de la Red o de compartir imágenes subidas de tono. Un agente les pregunta si utilizan Whatsapp. Levanta la mano toda la clase menos tres chicos. “¿Y sabéis a partir de qué edad es legal disponer de esta aplicación?”, pregunta de nuevo. Los adolescentes se encogen de hombros. “Los 16 años”. Y recibe como respuesta un montón de rostros sorprendidos.

Al este de Madrid, en Coslada, chicas y chicos de entre 17 y 19 años charla en dos bancos enfrentados. Hablan de un vídeo que ha visto todo el alumnado del centro público en el que estudian: “Una chica se grabó tocándose y luego se lo mandó a su novio. Cuando se pelearon, él se lo reenvió a varias personas hasta que lo vio todo el instituto”. La joven se ha cambiado de instituto pero sigue viviendo en el barrio. La consideran “una guarra y una cerda”. “¿Y qué pensáis del chico que difundió las imágenes?”. Silencio sepulcral.

El machismo que condena a la mujer atrevida frente al hombre va a más en los adolescentes. “La mujer se ve como un elemento de posesión del hombre y el poder de controlar que nos dan las nuevas tecnologías se usa cada vez más”, dice Madrid. Un estudio del Ministerio de Sanidad sobre la evolución de conductas violentas y patrones sexistas entre menores concluía que el porcentaje de chicas que reconocía haber sufrido insultos subió del 14% al 23% entre 2010 y 2013. Por esas fechas una encuesta de la Comunidad de Madrid desveló que al 5,3% de las adolescentes de entre 14 y 16 años “el chico con el que salían le había impuesto conductas de tipo sexual” que ella rechazaba.

Tres adolescentes —alumnas de un centro público madrileño— confirman que reciben comentarios machistas: “Nos lo sueltan en plan bromita: 'Vete a fregar. Y luego, si ya somos pareja, pueden decirte: 'Eres solo mía'. 'No hables con otros chicos'...”. Varios educadores sexuales se confiesan escandalizados por la aceptación que hay entre los menores hacia los celos. “Sus patrones de pareja son muy chapados a la antigua, el chico se entiende que es superior y muy posesivo”, dice Sánchez. “Ellos intentan controlar como visten y ellas los justifican”. Sánchez culpa en parte a los modelos que reciben desde fuera en canciones, películas y televisión.

Depilarse integralmente el pubis se ha puesto de moda entre las adolescentes (y también entre algunas adultas). “Los directores de nuestros centros de belleza lo confirman”, dice Juan Carlos Lorenzo, de la cadena Aires. “Lo hago por estética” es la respuesta más habitual de las menores. Aunque también dan otras: “Lo hago por si ligo”, dice una chica de 16 años. “Yo por higiene”, dice una joven de 17 que se está haciendo la zona con láser gracias a 650 euros que sus padres le regalaron para el tratamiento. “¿Y duele?”, pregunta una amiga. “Un poco. Quema”. Álvaro, de 18 años, sostiene que la exigencia va en ambos sentidos: “¡Yo cada tres días me afeito mis partes porque ellas también lo demandan!”, dice. “Si me topo con una que no está integralmente depilada, me da asco”. Isabel Serrano, ginecóloga, no está segura de que el porno haya impuesto esta moda; ella ve otro motivo de preocupación: “Yo lo ubico en el modelo estético actual de gustar al otro, lo que incluye gustarle desde los genitales. 'Si le gusto más, no se irá con otras”.

En 2012, la Comunidad de Madrid encargó un informe sobre la violencia hacia las adolescentes. “Queríamos entender qué estaba pasando en edades tempranas”, dice Marisa Pires, de Acciones de Salud contra la violencia de género. “Todos los jóvenes creen en la igualdad de sexos”, reza el informe; “pero la forma en que se desenvuelven sus afectos no demuestra que la igualdad presida habitualmente sus relaciones mutuas. La violencia de pareja hacia las mujeres se cuela por la afectividad y no por la ideología”.

Es habitual que los adolescentes sufran (y emitan) agresiones verbales imponiendo modelos femeninos y masculinos que han interiorizado desde la infancia. “La agresión de género se está empezando a poner de moda en determinados ambientes”, dice el informe. “Ser 'guay' cada vez está más vinculado a ser agresivo con ellas”. Al autor del estudio, el sociólogo Luis Seoane, le preocupa que los adultos estemos dejando que la educación sexual de los menores evolucione sola y sin control. “Impera una gran hipocresía”, explica Serrano. “Estudiamos la violencia, pero luego no somos consecuentes con nuestros informes. El Gobierno cree, equivocadamente, que impartir educación sexual hará que aumente el sexo entre adolescentes, cuando es al revés: con una buena educación en la materia son más capaces de decir no”.



ACTIVIDADES

1.- Ejercicio 6, de la página 33.

2.- Ejercicio 13, de la página 35.

3.- Ejercicios de la página 53.

4.- Ejercicios de la página 149.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

"Otoño"


Ficha  2 Primero de bachillerato. “Otoño”, por David Trueba.

Por muchas ambiciones con que el ser humano se pinte a sí mismo, no pasa de ser un mero superviviente. Ahora que sabemos que insectos que fueron nuestra más alegre compañía en la infancia, las mariposas, los saltamontes, los grillos, son ya también especies amenazadas de extinción, haríamos bien en poner nuestras barbas a remojar. Basta escuchar con atención a los líderes mundiales para comprender que si persistimos como raza dominante no es debido a la inteligencia superior, sino a unas cualidades de resistencia al medio más sólidas que las de aquellos seres que coleccionábamos con alfileres, recluíamos en botes transparentes o cazábamos por el campo sin saber aún que éramos depredadores. Instalados en un vértigo tecnológico que apunta a la inmortalidad como el próximo reto cuando todavía la instalación de fibra telefónica es una chapuza de cables, taladros y postes torcidos en las esquinas de las calles, parecemos imbuidos de una seguridad en nosotros mismos que solo se apabulla cuando llega puntual la enfermedad terminal y la pompa fúnebre, a la que por más rimbombancia que le damos no nos acaba de gustar del todo protagonizar.

Cada vez más sumisos al asfalto y al teléfono móvil, no parece angustiarnos la constante cadencia de fenómenos naturales de una capacidad de destrucción asombrosa. El dolor de los terremotos y huracanes, tan tremendos en el final de verano caribeño, ya ha sido analizado por las mejores mentes financieras como una posibilidad cierta de negocio y en las páginas de economía se especula con que un buen cataclismo trae dinero para reconstrucción y crecimiento del PIB. Incluso utilizamos amenazas como el tsunami, el huracán o el vendaval para adjetivar capacidades humanas, presos del entusiasmo, olvidándonos de que cuando uno de esos fenómenos nos visita el hombre se hace hormiga pisoteada sin esfuerzo. Qué miserable delirio de superioridad nos invade cuando nos olvidamos de en medio de dónde estamos.

Haríamos bien en sentarnos de nuevo a apreciar el paso de las estaciones, a esperar la lluvia y el amanecer con el respeto que le guardaban los antiguos. Mientras no somos más que supervivientes. Y ahora que cambiamos de estación ya ni siquiera recurrimos a la poesía, que se está quedando atrás frente al furor de los laboratorios. Pero conviene recordar a Rilke cuando advertía que al comenzar el otoño quien ya no tiene casa ya no la construirá, quien ahora está solo, lo estará mucho tiempo, y que, pese a esos delirios tan nuestros, a lo máximo que llegaremos es a deambular de un lado a otro mientras las hojas caen.



ACTIVIDADES

1.- Ejercicios de la página 15.

2.- Ejercicio 26 de la página 17.

3.- Ejercicio 9 de la página 25.

4.- Ejercicios de la página 17.


domingo, 24 de septiembre de 2017

"Distopía feminista"




“Distopía feminista”, por Máriam. B. Bascuñán

Esta semana, los Emmy cubrían de gloria a The Handmaid’s Tale, serie basada en la oscura novela homónima de Margaret Atwood. La historia está narrada en clave distópica y recrea el tránsito de la sociedad norteamericana hacia una dictadura puritana que suprime los derechos de las mujeres. “Como mi conciencia se formó durante la Segunda Guerra Mundial, sabía que el orden establecido puede desvanecerse de la noche a la mañana”, ha afirmado la autora.

Lo interesante del buceo de Atwood por la teología puritana que permanece en el subsuelo de la ahora América de Trump no es la mera descripción del recorte de libertades de las mujeres. Lo que inquieta es más bien la crónica de cómo la severidad teocrática construye un camafeo ideal de mujer que la atrapa en una identidad religiosa de bienaventurado vientre gestor. Para tal fin, la élite del régimen se reparte las hembras fértiles, convertidas en Criadas.

Nuestro discurso dominante sitúa en el centro de la identidad femenina la reproducción, con las consecuencias que esto tiene para la experiencia corporal de las mujeres y para su personificación como sujeto en sociedad. Lo importante del orden social descrito en la fábula de Atwood es desvelar la concepción ultrarreaccionaria sobre la mujer que todavía subyace en él. Por eso cita el Génesis: “He aquí a mi sierva Bilhá: únete a ella y parirá sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella”.

El éxito de la historia reside en que las mujeres no son muñecas rotas, sino personas que narran experiencias, anhelos y temores con los que podemos identificarnos. Su feminismo no está en la denuncia de la carne que enseñan, sino en revelar los modelos retrógrados marcados por el género y cómo se naturalizan. Aprendemos que la libertad no consiste en elegir si una quiere o no ser vientre gestor, sino en desafiar los valores tradicionales que ligan a las mujeres con la reproducción y el arreo. Para evaluar su plenitud vital, lo que se les permite o no elegir, es necesario visualizar primero esa interesada idea de la feminidad que les es impuesta. Algunos hoy lo hacen sumergidos en las santas líneas del Génesis bíblico pensando que han descubierto la panacea del orden liberal.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Tipos de argumentos

TIPOS DE ARGUMENTOS
Los argumentos, como se ha dicho, son las razones en las que el autor de un texto basa su postura ante el tema objeto de la argumentación. De entre los diversos tipos de razonamientos que pueden utilizarse para sostener una opinión, a continuación puedes encontrar algunos de los más frecuentes en nuestra sociedad:
De autoridad. Se acude a un experto o persona reconocida para apoyar la opinión.
Tradición. El peso de la tradición puede utilizarse para confirmar nuestras ideas. Lo contrario sería el argumento de progreso.
Progreso. Lo novedoso y lo original se entiende como avance, como progreso, y son valorados frente a la tradición.
Científico. La autoridad o prestigio científico pueden servir para apoyar una opinión.
De datos. Basado en pruebas constatables.
De cantidad. Lo que la mayoría opina o hace en un contexto determinado puede funcionar como argumento.
Generalización indiscutible, verdad evidente o apelación al sentido común. Se trata de argumentos basados en el sentido común o en verdades comúnmente aceptadas.
Semejanza. Se defiende algo en razón de ser muy parecido a otro elemento que nos convence.
Justicia. Lo justo debe prevalecer sobre lo injusto.
Salud. Se valora lo saludable y beneficioso frente a lo nocivo y perjudicial.
De calidad. Se valora lo bueno frente a lo abundante.
Utilidad. Se valora lo útil, necesario y eficaz, frente a lo inútil, ineficaz o peligroso.
Estético. Lo bello se valora sobre lo feo.
Moral. Se apoya sobre las creencias socialmente aceptadas acerca de la bondad o maldad de determinadas acciones o caracteres de las personas.
Hedonista. La opinión se justifica en razón de la necesidad de disfrutar de la vida.
Ejemplificador. Tienen más peso las ideas que están apoyadas con ejemplos.
Experiencia personal. Lo visto y lo vivido personalmente funciona también como argumento. Conviene no abusar de este tipo de argumento.
Existencial. Se prefiere lo real, verdadero y posible, frente a lo inexistente, falso o imposible.
Criterio sapiencial. Los refranes, sentencias, proverbios, frases hechas, etc. pueden servirnos para apoyar nuestras ideas.