domingo, 4 de febrero de 2018

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FICHA 9. PRIMERO DE BACHILLERATO

“Brechas salariales”, por Jorge M. Reverte

Hay, por fin, una demanda social muy extendida para que se ponga coto a las injustificadas (e injustas) diferencias salariales entre hombres y mujeres. A igual trabajo, igual salario, decía machacón el prontuario sindical cuando surgía una situación así.

Y, por fin, parece ser que les ha tocado el turno a las mujeres. De momento esto tiene pinta de suceder en lugares de difícil acceso, como los títulos de crédito de las películas o las carátulas de los grandes espacios informativos. Eso en sí no es negativo, siempre que genere un movimiento equiparador en todas las direcciones. Pero, sobre todo, sí sirve para que deje de haber empleos solo para mujeres porque son más baratas. Es fácil, y no es caro, poner el mismo sueldo a una ministra que a un ministro, pero es difícil y caro hacer que los trabajos básicos del textil en India los hagan por igual hombres y mujeres, que deje, de una vez por todas, de haber trabajos solo para mujeres o solo para hombres. La generosa oferta hecha por varios top de una cadena televisiva pidiendo que les bajen el sueldo para mejorar el de sus colegas femeninas es una estupidez.

Y más estupidez, aunque se retractara, es la negativa de un presidente de Gobierno a hablar del asunto. Como si los poderes públicos solo pudieran actuar por la vía del decreto.

Aceptar el principio de la igualdad entre géneros puede hacer que el capitalismo sea algo más justo pero mucho más confortable. Es viable, hay que ir a por ello.

Pero hay que ir también a otros lugares que lo harían también más confortable y menos injusto: un trabajador francés cuesta el doble que un polaco. Y una costurera gallega bastante menos que un hipotético costurero vasco pero mucho más que una de Bangladés.

Puede ser, sin embargo, que la moda de la igualdad funcione entre quienes viven en el mundo top y la cosa se quede ahí. No pasará nada entonces que ponga en cuestión el sistema de explotación. Salvando las distancias, sería como si la batalla actual contra el acoso se quedara en el cine. Y todas las mujeres saben que es algo de enorme importancia en la vida cotidiana.

El capitalismo no se va a conmover porque la igualdad de los top funcione, pero sí puede ser un lugar mejor, sobre todo porque no hay ninguna alternativa. La socialdemocracia agoniza en casi todo el mundo. Quizás con movimientos parciales como este, pueda resucitar. El otro ingrediente básico, la libertad, no va mal, al menos en Europa.

1.- Repasa los conceptos de las páginas 188, 189 y 190.

2.- Página 191: Del 1 al 5.

3.- Conceptos básicos de las páginas 192, 193, 194.

4.- Página 195.

5.- San Juan de la Cruz (198 y 198).






miércoles, 10 de enero de 2018

Análisis de un programa...




Elegir DOS de estos programas de Televisión:

1) Likes.
2) Caos F.C.
3) Página 2
4) Para todos la 2. (Solo en la página web de TVE).
5) Pesadilla en la cocina (versión española).
6) Días de Cine.
7) First Dates.
8) El hormiguero.
9) Hora punta.
10) El intermedio.


Elegir UNO de estos programas de Radio:

1) A vivir que son dos días. (Cadena Ser).
2) Hoy por hoy (Cadena ser).
3) El larguero. (Cadena ser).
4) El transistor. (Onda cero).
5) No son horas. (Onda cero).
6) Julia en la onda. (Onda cero).
7) Esto me suena (RNE, o sea, Radio Nacional de España).
8) Las mañanas de RNE.
9) No es un día cualquiera (RNE).
10) La ventana (Cadena SER).


DATOS QUE DEBEN FIGURAR EN EL TRABAJO:

A) Día de emisión del programa analizado.
B) Nombre del presentador y colaboradores.
C) Nombre de los invitados.
D) Nombre de las secciones y temática o resúmenes de cada una de ellas.
E) Temas tratados (Por secciones).
F) Tipo de música usada (clásica, pop, rock...).
G) Opinión personal.


El trabajo se presentará a mano todo él, incluso la portada.

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“Huye”, por Luz Sánchez-Mellado. FICHA 8. PRIMERO DE BACHILLERATO

Es el más guapo y el más borde y el más chulo, o a ti te lo parece. Pero, no sé, te resulta irresistible. Te provoca, te pone, te descoloca: lo mismo te dan ganas de mandarlo a la mierda que de comerle el cuello si lo tienes cerca. Un día va y se fija en ti y no das crédito a tu suerte, o a tu condena. Al principio te haces la dura, la interesante, la inaccesible, no vaya a pensar que te tiene en el bote sin currárselo un poco, pero él se aplica, se engalla, pica debidamente piedra. Te persigue, te corteja, te conquista. Te enamoras hasta las trancas, o crees estarlo. Te enganchas a su olor, a su piel, a su voz, a su sexo, te vuelve tarumba, aceptas sus reglas. Entonces, estás perdida. Los tuyos no comprenden que no veas que te chulea. No le entienden. Tú, sí. Tú le conoces. Sabes que después de montarte la gresca porque has mirado, o te has reído o has hablado con otro, te llora, te suplica, te dice que sin ti no es nadie y que si le dejas se suicida. También sabes que se enfada si no le contestas al microsegundo, pero que, a la mínima, te castiga con horas, días, semanas de silencio hasta que te aburres, le echas de menos, se te olvida por qué empezó la bronca, te echas la culpa, te entran desesperadas ganas del hombre del que te enamoraste, le buscas, le encuentras y empieza de nuevo la rueda. Te prometiste no volver a caer, pero caes. Una vez y otra y otra. Sabes que no debes, conoces cada estación del calvario que te espera, pero no puedes hacer otra cosa. Intuyes que solo se quiere a sí mismo, que le interesas lo justo para cubrir sus carencias, que tiene infinita pena de su culo. Sabes que te anula, te roba la confianza, el amor propio, la alegría de estar viva. Sabes que puede robarte la vida. Siempre es así, no eres la primera ni la última ni la rara ni la única. No le vas a cambiar. Huye. Quien te ama no te esclaviza. Sal antes de oír la primera vez que eres patética, patosa, una puta inútil. Corre. Déjalo. Ya. Ahora.

Páginas: 81, 85, 91., 93.

sábado, 6 de enero de 2018

COLUMNAS


“Huye”, por Luz Sánchez-Mellado.

Es el más guapo y el más borde y el más chulo, o a ti te lo parece. Pero, no sé, te resulta irresistible. Te provoca, te pone, te descoloca: lo mismo te dan ganas de mandarlo a la mierda que de comerle el cuello si lo tienes cerca. Un día va y se fija en ti y no das crédito a tu suerte, o a tu condena. Al principio te haces la dura, la interesante, la inaccesible, no vaya a pensar que te tiene en el bote sin currárselo un poco, pero él se aplica, se engalla, pica debidamente piedra. Te persigue, te corteja, te conquista. Te enamoras hasta las trancas, o crees estarlo. Te enganchas a su olor, a su piel, a su voz, a su sexo, te vuelve tarumba, aceptas sus reglas. Entonces, estás perdida. Los tuyos no comprenden que no veas que te chulea. No le entienden. Tú, sí. Tú le conoces. Sabes que después de montarte la gresca porque has mirado, o te has reído o has hablado con otro, te llora, te suplica, te dice que sin ti no es nadie y que si le dejas se suicida. También sabes que se enfada si no le contestas al microsegundo, pero que, a la mínima, te castiga con horas, días, semanas de silencio hasta que te aburres, le echas de menos, se te olvida por qué empezó la bronca, te echas la culpa, te entran desesperadas ganas del hombre del que te enamoraste, le buscas, le encuentras y empieza de nuevo la rueda. Te prometiste no volver a caer, pero caes. Una vez y otra y otra. Sabes que no debes, conoces cada estación del calvario que te espera, pero no puedes hacer otra cosa. Intuyes que solo se quiere a sí mismo, que le interesas lo justo para cubrir sus carencias, que tiene infinita pena de su culo. Sabes que te anula, te roba la confianza, el amor propio, la alegría de estar viva. Sabes que puede robarte la vida. Siempre es así, no eres la primera ni la última ni la rara ni la única. No le vas a cambiar. Huye. Quien te ama no te esclaviza. Sal antes de oír la primera vez que eres patética, patosa, una puta inútil. Corre. Déjalo. Ya. Ahora.

“Micromachismos”, por Gloria Lomana

La revolución de las mujeres ha venido para quedarse, ni un paso atrás, y en 2017 se han dado zancadas con la campaña de denuncias contra los abusos sexuales. El movimiento se recordará como uno de los grandes hitos en este laborioso camino de conquistas por el respeto y la equidad entre sexos, como hicieron historia las sufragistas en Estados Unidos y Gran Bretaña, la igualdad salarial en Suecia, “el segundo sexo” de Beauvoir, la segunda ola de Kate Millett o la tercera de Rebecca Walker. En 2017, las mujeres se conectaron con un solo grito, “me too”, para denunciar lo que hasta entonces habían sido silentes acosos sexuales (no confundir con consentidos). Las denuncias saltaron de la pancarta callejera al altavoz de los escenarios, y prendieron como una chispa sobre un reguero de pólvora, rápida y luminosa. Por fin se hizo real el ansiado “stop al silencio” y la liberación de fantasmagóricas culpas. A partir de ahora ya nada será igual porque el acoso ha dejado de ser un marchamo social para ellos. Se acabaron los acosadores tabernarios a voces.

Por el camino de esta cruenta lucha se van quedando víctimas anónimas de violencia machista, 48 el último año en España, por osar decirles a los pretendidos patriarcas “basta”. Esto nos obliga a abrir 2018 en pie, sin olvidar que la vida cotidiana sigue cubierta de estereotipos y actos “micromachistas”. ¿Micro, si son machistas? No será que la nueva expresión pretende definir con benevolencia la cotidianeidad del trato a las mujeres como seres subsidiarios, talladas desde niñas como figuritas de porcelana para el disfrute de los hombres.

Para entenderlo bien pongámonos las gafas de ver de una “niña normal y corriente”. ¿Qué ha visto en un “día normal y corriente”, por ejemplo en esta Navidad? Veamos. La publicidad le habrá bombardeado o bien con muñecas lloronas y meonas necesitadas de cuidados, o con esbeltas barbies ataviadas con refulgentes trajes y rubias melenas para peinar; junto a carritos bebé, escobas o cocinas. Para la hermana mayor habrá reparado en la oferta de perfumes capaces de extasiar a los hombres; y para mamá mágicos detergentes, con portentoso poder de reluz y blancura. En las películas, se habrá topado con vigorosos héroes. En las noticias, habrá normalizado a presentadoras embutidas en sugerentes vestidos, presentadores que conducen la política, hombres que prescriben sobre ciencia o economía, icónicos futbolistas y relatos donde la mujer es protagonista porque ha sido asesinada por su pareja o por un depredador sexual. En los programas festivos habrá observado que las chicas lucen más carne que ropa, y que de esta guisa son capaces de entonar las campanadas engullendo las uvas a 0 grados. Lo normal es que papá se haya ofrecido a “ayudar” a mama poniendo alguna que otra mesa. Por el salón habrán circulado magazines que proponían a las reinas de la casa soluciones exprés de rejuvenecimiento, cremas anticelulíticas, melenas de seda, moda encajada como guantes en lánguidas jovencitas, reportajes de maduras pasadas por el Photoshop, recetas de cocina y trucos para reforzar las armas de mujer. En el restaurante le ofrecerían la carta de vinos a papá y, por supuesto, la cuenta. Ahí la hermana mayor fue la señorita y mamá la señora, ante la certidumbre de que mamá posee marido y prole y que la crema facial efecto flash no hizo milagros. Por el centro comercial habrá visto a alguna chica en semicueros ofreciendo globos, en la joyería a muchachas guapas con el imperativo laboral de llevar los labios pintados de rojo, y en la sección droguería a vendedoras mayores con los labios a su aire.


domingo, 10 de diciembre de 2017

ficha 7 (textos ebau)


“Dieciocho sirios”, Jorge M. Reverte

No sé cuántos refugiados sirios, afganos, libios, etcétera (cuando se habla de esas nacionalidades se puede poner etcétera) han buscado asilo, o están haciéndolo, en Grecia y otros países: solo sé que son muchas decenas de miles, que nadie sabe de cierto ni cuántos son ni qué oficios tienen, ni siquiera si sus familias son de verdad o impostadas. De los refugiados poco se sabe, salvo que son tantos y tienen tantas necesidades que son capaces de colapsar un país como Grecia (ellos no, su número), y Grecia es mucho país.

Italia, que ya es grande y potente, estaba al borde de la crisis política por su presencia masiva, a través de rutas marítimas sobre todo, pero la apertura de rutas terrestres ha dejado pequeña la situación italiana. Grecia revienta, y la Europa de la solidaridad y los derechos humanos está ayudando lo que puede a ese reventón. Dinero sí hay para Grecia, y ayuda en forma de comida y botellas de agua. Pero ninguna esperanza de que se pueda ofrecer a ese aluvión de personas una salida vital medianamente estable y decente.

Vemos las fotografías y los vídeos que les dan vida a los personajes, y no cabe duda: entre los millares de refugiados que huyen de la guerra hay tantos niños, tan inocentes como los nuestros, que es imposible dar la vuelta a la cara todo el tiempo. Solo con las fotos que nos llegan todos los días tendríamos que tener bastante para decidir que los Gobiernos europeos tienen que ayudar en nuestro nombre o deben irse cubiertos de vergüenza.

El Gobierno español no solo está alineado con los demás en esa ignorancia voluntaria, sino que merece un puesto de honor en el ranking de la vergüenza. Quizá la cifra varíe algo, pero creo que hay ya 18 casos solucionados de peticiones de asilo. ¿Pero con qué cara se atreven a darnos esa cifra? Dieciocho significa un refugiado sirio por comunidad autónoma. Alguna habrá a la que le sobre uno. Y alguna institución tendrá el honor de verdad de haberse ofrecido a recoger más, como la Barcelona de Ada Colau.

No es demagogia, esto va en serio. Los 18 se tendrían que convertir en 18.000 en una semana. Y si no, malditos seáis, gobernantes nuestros.






FICHA 7. PRIMERO DE BACHILLERATO

“Salvar vidas”, por Juan Ignacio Torreblanca

Hay un principio muy sencillo de entender y aplicar que debería regir nuestras acciones respecto a la crisis de refugiados: salvar vidas. Está en los artículos 2 y 3.5 del Tratado de la UE, que fundamenta la construcción europea en el respeto a la dignidad humana, y su acción exterior en la protección de los derechos humanos, especialmente los derechos del niño, y la atención a las obligaciones recogidas en la Carta de Naciones Unidas, el asilo y refugio entre ellas.

¿Acaso no es salvar vidas el principio rector de la política europea?, se preguntarán. Si lo fuera, ¿estaríamos discutiendo sobre si la OTAN debe colaborar en la lucha contra las mafias? ¿O haría tiempo que habríamos puesto en marcha una operación de rescate marítimo en el Egeo que asegurara que todas esas familias sirias que huyen de la guerra no pasan ni un minuto de más en el agua? Si salvar vidas fuera la prioridad número uno, ¿tendrían sentido los reproches y amenazas a Grecia por su supuesta negligencia a la hora de registrar a los refugiados? ¿O estaríamos viendo a nuestros Gobiernos levantando bien equipados campos de acogida por toda Europa? Si esa fuera nuestra prioridad, ¿tendría sentido el regateo político y económico al que estamos asistiendo entre Alemania y Turquía mientras 2.000 personas siguen arriesgando sus vidas diariamente cruzando el Egeo?

Tristemente, a fecha de hoy, la política europea no persigue salvar vidas, sino reducir el flujo de refugiados. Sonroja que un proyecto que aspira a definirse por sus valores esté dejando en manos de voluntarios y ONG el salvamento y acogida de los refugiados en las costas griegas (incluso encausando a algunos de ellos por colaborar en los rescates). Ahora, en una segunda vuelta de tuerca que la aleja aún más de esos principios, la UE se apresta a organizar una política de retorno para los refugiados. De retorno, ¿a dónde? ¿A la misma Turquía de donde han salido? ¿A una Siria donde la intervención rusa en apoyo de El Asad está a punto de provocar una catástrofe humanitaria aún mayor? ¿Qué más da? A dónde retornen da igual: lo que cuenta es mantener a los refugiados fuera de la vista.


sábado, 25 de noviembre de 2017

Ficha 6


FICHA 6. PRIMERO DE BACHILLERATO
Tienes 18 años. Estrenas mayoría de edad. Eres oficialmente adulta. Con cuerpo de mujer hecha y derecha, aunque en tu rostro y en tu mirada y en lo más hondo de tu seno, donde habita lo que llamamos alma, puede que aún seas, lo serás siempre, la niña de los ojos de los tuyos. Pero tú te crees muy mayor. Y capaz. Y libre. Lo eres, de hecho. Lo dice tu condición de ciudadana de pleno derecho. Estamos en julio. Empieza tu primer verano de libertad absoluta. Te quieres comer el mundo. Te vas a los Sanfermines. Bebes, bailas, te desmadras tanto o más que tus pares varones. Conoces a unos chicos en la calle a las tantas de la noche. Altos, guapos, simpáticos como ellos solos. Hombres, ellos sí, hechos y derechos que te sacan 10 años, 10 centímetros y mucho más que 10 kilos de envergadura por barba. Os divertís juntos. Jijí, jajá, selfis, picos, morritos, morreos. Puede que te des el lote con uno, o con varios, o con todos. Porque sí. Porque eres dueña de ti misma. Porque te da la gana y punto. Se ofrecen a acompañarte al coche. De camino, te meten en un portal y te penetran por donde quieren mientras se jalean, te graban en tal trance y se jactan de su hazaña ante sus colegas. Acaban, te roban el móvil y te dejan tirada en la escalera. Les denuncias. Les enchironan. Lloran. Patalean. Piden justicia. Dicen que son inocentes. Que tú consentiste. Que lo pasaste bomba, incluso. Pagan a un detective para que te siga y demuestre en el juicio que no eres una santa y que después del episodio estabas tan pancha. Entrabas, salías, vivías. Lo que no dicen es que, de cinco tíos como cinco Torres del Oro, ni uno tuvo una neurona activa o una célula de humanidad para acabar con la orgía, aunque tú se la hubieras pedido, como insinúan, casi de rodillas. Pero, claro, ellos son hombres y tienen sus urgencias. Y tú eres muy suelta. Ya se ve en el informe del detective. Lo que te pasa, te pasa por algo. Por puta.


1.-GUÍA PARA  EL COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO  PERIODÍSTICO.

1.       Justificación de la tipología textual:

                   I.      Tipo de texto.

a.      Según su ámbito de uso.

·         Siempre se tratará de un texto periodístico. Justifícalo.

b.      Subgénero periodístico.

·         Siempre estaremos ante uno de los subgéneros de opinión, pero habrá que especificar cuál (editorial, artículo de opinión, columna o carta al director) y los criterios que has seguido para tal clasificación.

c.      Según su intención.

·         Siempre se tratará de un texto argumentativo. Justifícalo.

                II.      Funciones del lenguaje y elementos comunicativos.

a.      Funciones del lenguaje.

·         Destaca las funciones presentes (y especialmente la predominante) en el texto. Argumenta tu análisis.

b.      Elementos comunicativos.

·         Señala el grado de subjetividad del texto (focalización en el emisor). Justifica tu respuesta (alude a aspectos como la modalidad oracional, el léxico valorativo, el predominio de los valores denotativos o connotativos, las figuras retóricas, la persona gramatical, los signos de puntuación…).

·         Señala el grado de adaptación del autor al receptor (estilo llano, con afán divulgativo; estilo erudito, destinado a especialistas en la materia...). Argumenta y ejemplifica tu análisis.

2.      Tema. Resumen. Tesis. Estructura.

a.      Tema.

·         Indica el tema del texto. Recuerda que debe expresarse mediante un sintagma nominal.

b.      Resumen.

c.      Destaca las ideas principales del texto. Recuerda que el resumen de un texto argumentativo consiste en la formulación clara, breve y cohesionada de la tesis y los argumentos esgrimidos.

d.      Estructura.

·         Señala el tipo de esquema argumentativo utilizado por el autor (estructura deductiva, inductiva, encuadrada, paralela). Argumenta tu análisis.

·         Ubica en el texto la introducción, la tesis (si está explícita), los argumentos y la conclusión, así como su correspondencia o no con la distribución en párrafos.

3.      Importancia o actualidad del tema.

·         Señala la relevancia del tema en general para el ser humano, o de su relación con acontecimientos recientes, así como su eco en los medios de comunicación o en la sociedad en general.

4.      Argumentos y refuerzos utilizados por el autor.

a.      Tipos de argumentos.

·         Señala y clasifica los argumentos que ha utilizado el autor.

b.      Rasgos de estilo.

·         En el nivel léxico-semántico, comenta recursos que dan unidad al texto:

o   Variedad (o variedades) de la lengua utilizada.

o   El uso de campos semánticos o asociativos y su relación con el tema tratado. 

o   El uso de sinónimos, antónimos e hiperónimos / hipónimos y su relevancia con respecto al tema.

o   Otros elementos léxicos significativos del texto (pre­sencia de préstamos, arcaísmos, tecnicismos, palabras tabú, eufemismos…) y su relación con el tema.

·         En el nivel morfosintáctico, comenta:

o   La abundancia o escasez de adjetivos, y su tipo (especificativos y explicativos). Explica el porqué de tal abundancia.

o   Uso de los tiempos verbales. Relaciónalo con el contenido del texto y la intención del autor.

o   Cualquier otro rasgo morfológico significativo del texto comentado (predominio del carácter sustantivo sobre el verbal o viceversa, abundancia de sustantivos abstractos o concretos, presencia de diminutivos...).

o   Predominio de una sintaxis simple o compleja, de la coordinación o la subordinación (o de algún tipo de coordinación o subordinación en concreto, si es el caso) y relación con el contenido del texto y la intención del autor.

o   Uso de estructuras impersonales y pasivas y relación con la intención del autor.

·         En el nivel textual, describe:

o   El uso de uno o varios tipos de conectores textuales. Explica su importancia para la cohesión del texto y jus­tifica el tipo concreto de conectores con la estruc­tu­ra general (introducción, tesis, argumentos, conclu­sión) y el tipo de argumentos expresados en el texto.

5.      Posicionamiento del alumno.

Redacta un texto argumentativo sobre el tema planteado, teniendo en cuenta las siguientes posibilidades:

·         En el caso de que tu opinión sea contraria o diferente a la manifestada por el autor, es preciso confrontar razonadamente ambos pareceres:

o   Argumentos que rebaten la visión ofrecida por el autor.

o   Propuesta de otra alternativa.

o   Argumentos que refrendan esta otra alternativa.

·         En el caso de que tu opinión no difiera con respecto a la del autor, es necesario justificarlo, pero evitando la paráfrasis textual como único medio:

o   Argumentos adicionales o razonamientos aportados por ti.

·         En el caso de que no te muestres absolutamente en contra ni absolutamente a favor de los planteamientos del autor, o bien haya afirmaciones en el texto con las que te muestras conforme y otras con las que no, siempre es esencial aportar las razones de uno y de otro sentir:

o   Argumentos adicionales a favor del autor.

o   Argumentos que van en contra.

·         No olvides la conclusión y cierre textual, en que se incluya una valoración personal que resalte tu tesis frente a la expuesta en el texto inicial o que ponga de relieve su coincidencia con la posición del autor (originalidad, valores éticos…).





Ficha 6


FICHA 6. PRIMERO DE BACHILLERATO
Tienes 18 años. Estrenas mayoría de edad. Eres oficialmente adulta. Con cuerpo de mujer hecha y derecha, aunque en tu rostro y en tu mirada y en lo más hondo de tu seno, donde habita lo que llamamos alma, puede que aún seas, lo serás siempre, la niña de los ojos de los tuyos. Pero tú te crees muy mayor. Y capaz. Y libre. Lo eres, de hecho. Lo dice tu condición de ciudadana de pleno derecho. Estamos en julio. Empieza tu primer verano de libertad absoluta. Te quieres comer el mundo. Te vas a los Sanfermines. Bebes, bailas, te desmadras tanto o más que tus pares varones. Conoces a unos chicos en la calle a las tantas de la noche. Altos, guapos, simpáticos como ellos solos. Hombres, ellos sí, hechos y derechos que te sacan 10 años, 10 centímetros y mucho más que 10 kilos de envergadura por barba. Os divertís juntos. Jijí, jajá, selfis, picos, morritos, morreos. Puede que te des el lote con uno, o con varios, o con todos. Porque sí. Porque eres dueña de ti misma. Porque te da la gana y punto. Se ofrecen a acompañarte al coche. De camino, te meten en un portal y te penetran por donde quieren mientras se jalean, te graban en tal trance y se jactan de su hazaña ante sus colegas. Acaban, te roban el móvil y te dejan tirada en la escalera. Les denuncias. Les enchironan. Lloran. Patalean. Piden justicia. Dicen que son inocentes. Que tú consentiste. Que lo pasaste bomba, incluso. Pagan a un detective para que te siga y demuestre en el juicio que no eres una santa y que después del episodio estabas tan pancha. Entrabas, salías, vivías. Lo que no dicen es que, de cinco tíos como cinco Torres del Oro, ni uno tuvo una neurona activa o una célula de humanidad para acabar con la orgía, aunque tú se la hubieras pedido, como insinúan, casi de rodillas. Pero, claro, ellos son hombres y tienen sus urgencias. Y tú eres muy suelta. Ya se ve en el informe del detective. Lo que te pasa, te pasa por algo. Por puta.


1.-GUÍA PARA  EL COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO  PERIODÍSTICO.

1.       Justificación de la tipología textual:

                   I.      Tipo de texto.

a.      Según su ámbito de uso.

·         Siempre se tratará de un texto periodístico. Justifícalo.

b.      Subgénero periodístico.

·         Siempre estaremos ante uno de los subgéneros de opinión, pero habrá que especificar cuál (editorial, artículo de opinión, columna o carta al director) y los criterios que has seguido para tal clasificación.

c.      Según su intención.

·         Siempre se tratará de un texto argumentativo. Justifícalo.

                II.      Funciones del lenguaje y elementos comunicativos.

a.      Funciones del lenguaje.

·         Destaca las funciones presentes (y especialmente la predominante) en el texto. Argumenta tu análisis.

b.      Elementos comunicativos.

·         Señala el grado de subjetividad del texto (focalización en el emisor). Justifica tu respuesta (alude a aspectos como la modalidad oracional, el léxico valorativo, el predominio de los valores denotativos o connotativos, las figuras retóricas, la persona gramatical, los signos de puntuación…).

·         Señala el grado de adaptación del autor al receptor (estilo llano, con afán divulgativo; estilo erudito, destinado a especialistas en la materia...). Argumenta y ejemplifica tu análisis.

2.      Tema. Resumen. Tesis. Estructura.

a.      Tema.

·         Indica el tema del texto. Recuerda que debe expresarse mediante un sintagma nominal.

b.      Resumen.

c.      Destaca las ideas principales del texto. Recuerda que el resumen de un texto argumentativo consiste en la formulación clara, breve y cohesionada de la tesis y los argumentos esgrimidos.

d.      Estructura.

·         Señala el tipo de esquema argumentativo utilizado por el autor (estructura deductiva, inductiva, encuadrada, paralela). Argumenta tu análisis.

·         Ubica en el texto la introducción, la tesis (si está explícita), los argumentos y la conclusión, así como su correspondencia o no con la distribución en párrafos.

3.      Importancia o actualidad del tema.

·         Señala la relevancia del tema en general para el ser humano, o de su relación con acontecimientos recientes, así como su eco en los medios de comunicación o en la sociedad en general.

4.      Argumentos y refuerzos utilizados por el autor.

a.      Tipos de argumentos.

·         Señala y clasifica los argumentos que ha utilizado el autor.

b.      Rasgos de estilo.

·         En el nivel léxico-semántico, comenta recursos que dan unidad al texto:

o   Variedad (o variedades) de la lengua utilizada.

o   El uso de campos semánticos o asociativos y su relación con el tema tratado. 

o   El uso de sinónimos, antónimos e hiperónimos / hipónimos y su relevancia con respecto al tema.

o   Otros elementos léxicos significativos del texto (pre­sencia de préstamos, arcaísmos, tecnicismos, palabras tabú, eufemismos…) y su relación con el tema.

·         En el nivel morfosintáctico, comenta:

o   La abundancia o escasez de adjetivos, y su tipo (especificativos y explicativos). Explica el porqué de tal abundancia.

o   Uso de los tiempos verbales. Relaciónalo con el contenido del texto y la intención del autor.

o   Cualquier otro rasgo morfológico significativo del texto comentado (predominio del carácter sustantivo sobre el verbal o viceversa, abundancia de sustantivos abstractos o concretos, presencia de diminutivos...).

o   Predominio de una sintaxis simple o compleja, de la coordinación o la subordinación (o de algún tipo de coordinación o subordinación en concreto, si es el caso) y relación con el contenido del texto y la intención del autor.

o   Uso de estructuras impersonales y pasivas y relación con la intención del autor.

·         En el nivel textual, describe:

o   El uso de uno o varios tipos de conectores textuales. Explica su importancia para la cohesión del texto y jus­tifica el tipo concreto de conectores con la estruc­tu­ra general (introducción, tesis, argumentos, conclu­sión) y el tipo de argumentos expresados en el texto.

5.      Posicionamiento del alumno.

Redacta un texto argumentativo sobre el tema planteado, teniendo en cuenta las siguientes posibilidades:

·         En el caso de que tu opinión sea contraria o diferente a la manifestada por el autor, es preciso confrontar razonadamente ambos pareceres:

o   Argumentos que rebaten la visión ofrecida por el autor.

o   Propuesta de otra alternativa.

o   Argumentos que refrendan esta otra alternativa.

·         En el caso de que tu opinión no difiera con respecto a la del autor, es necesario justificarlo, pero evitando la paráfrasis textual como único medio:

o   Argumentos adicionales o razonamientos aportados por ti.

·         En el caso de que no te muestres absolutamente en contra ni absolutamente a favor de los planteamientos del autor, o bien haya afirmaciones en el texto con las que te muestras conforme y otras con las que no, siempre es esencial aportar las razones de uno y de otro sentir:

o   Argumentos adicionales a favor del autor.

o   Argumentos que van en contra.

·         No olvides la conclusión y cierre textual, en que se incluya una valoración personal que resalte tu tesis frente a la expuesta en el texto inicial o que ponga de relieve su coincidencia con la posición del autor (originalidad, valores éticos…).